Lunes, 18 abril, 2011, 02:18 pm | 0 comentarios
Escribe: Pedro Ramírez.
Película de culto, rodada en blanco y negro como para adentrarnos con rapidez, aunque sin romper con el ritmo y la cadencia que con oficio y sapiencia el director Anton Corbjin de origen holandés, productor y director de video clips para bandas como U2 o Depeche Mode, nos entrega con gran factura y desoladora realidad, sobre la vida y obra de uno de los jóvenes más oscuros y nostálgicos de su generación, Ian Curtis y su tormentosa existencia marcada por la epilepsia y los sentimientos de frustración que lo fueron agotando, hasta ceder y terminar en el suicidio, cuando tan sólo tenia 23 años y un futuro.bah que futuro, Curtis se fue. Murió, nos dejo y eso es lo que importa.
Cuando morir joven y dejar un cadáver hermoso era una frase legendaria o un cliché; Ian Curtis luchaba por conseguir un trabajo formal, amar a Debby, su chica de siempre, y cantar sus composiciones con su banda Joy Division; cuyo nombre había recogido de una novela de los campos de concentración nazi, sobre una sección en donde las mujeres judías eran obligadas a la esclavitud sexual, sirviendo de prostitutas de los malditos oficiales de Hitler. La película hace un recorrido narrativo desde la época de colegio de Ian Curtis, caracterizado de manera notable por San Riley, cuando poco y nada le importaban “esos estudios” en cambio sí la literatura que devoraba con inusitada fruición y en donde su influencias más cercanas fueron Willian Burroughs y J.C Ballard, lecturas que se verían reflejadas en sus canciones tales como ” She’s lost control” o ” Love will tears us apart” y sus referencias musicales lo acercaban a Jim Morrison, Iggy pop y David Bowie.

La película también nos muestra a un joven Ian conmocionado por la muerte de una joven epiléptica, a la que Curtis había entrevistado para un trabajo, y de la que se entera tiempo después al comunicarse con su familia. El recuerdo del ataque de epilepsia repentino que sufrió la joven durante la entrevista, persigue a Ian, asociando su infelicidad y frustración a la enfermedad que el también adolece, sumándose a esto su incapacidad para mantenerse firme en su matrimonio, cayendo en un marasmo de sentimientos encontrados cuando su amante atrapa una parte de su ser que ya no puede más y, que sin saberlo, ni poder evitarlo, lo empujan a la confusión y al descontrol de su terrenal existencia.

Película para fans, para cinéfilos minoritarios, no es una cinta antimasa ni nada de eso, pero si una película que requiere de un esfuerzo, no complejo, ni audaz, sino de uno más bien espiritual, pues la cinta se mueve con lentitud y parsimonia, con amor y poesía, pudiendo así desarmar a Ian Curtis como un rompecabezas que vamos ordenando para comprender su angustia, su desolación, pues él en su desarraigo por la vida y en su doliente camino hacía la muerte -que elige y no que lo elige- sufre y se equivoca, dañando en su paso a los seres que ama. En esta personificación del mal amor, tanto San Riley en el personaje de Ian Curtis como la actriz Samantha Morton, en el rol protagónico de Deborah Woodruffe, se muestran pletóricos y abrumadoramente jóvenes, humanos y natural y apabullantemente reales y creíbles en los conflictos que los alejan, los distancian y precipitan el final -antes de la muerte de Ian Curtis- de su veloz y voraz historia de amor.

Todos sabíamos que en la madrugada de la nada, el día del momento final, Ian Curtis, dejaba una breve nota, veía una copia del filme Stroszek(de su director favorito,Werner Herzog) y había escuchado el LP The Idiot (Iggy Pop año 1977,de la mano de su mentor David Bowie), la película también nos retrata esa conjunción de imágenes, sonidos e ideas que por momentos la voz en off del mismo Ian nos relata a manera de cansancio, rumbo al desmoronamiento, al progresivo empeoramiento de su salud por la secuencia cada vez más continua de sus presentaciones en vivo y por el esfuerzo limite de la grabación del último LP del grupo de su disco “Closer” obra maestra y póstuma, sumergida en un devastador sentimiento de angustia, vacio y desesperación.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=q5pnGS1oeVE
Vacío y desesperación que se ven reflejadas en la crisis de su matrimonio, planteado ya el divorcio por Debby y que terminan, en el vacío de una cuerda de colgar pañales, que simboliza la vida o la esperanza y la constante tensión de la muerte, la desesperanza simbolizada en el ahorcamiento y el suicidio de Ian Curtis.
Te recordaré bailando frenéticamente, epilépticamente, valeroso y tierno Ian y moriré poco a poco de pena, escuchando tu voz de barítono, de torturado poeta, aquí desde el infierno y bajo el cielo más puro de América.(ESTO ES POR SANTA CRUZ PERO PODRIAS QUITARLO O CAMBIARLO)